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Prov. del Santa, Dpto. de Ancash, Región Chavín, Perú

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DIARIO DIGITAL DE SAN JACINTO

Lunes 13 de Octubre de 2003 | San Jacinto, Región Chavín, Perú

ENTREVISTAS

SRA. MARIA LUISA GARCIA VALENTIN

HIJA DEL MEDICO JOSE GARCIA CALVO, EX JEFE DE ASISTENCIA SOCIAL DE LA HACIENDA SAN JACINTO

(Desde Soria, España) 

El Dr. José García Calvo llegó a San Jacinto desde España en 1960 para trabajar como médico, y por su sensibilidad social y espíritu justiciero se ganó el aprecio de los trabajadores sanjacinteños. En nuestra ciudad, y en el mismo año, nació su tercera hija, María Luisa, quién pronto regresó con sus padres a España. Ahora ella es graduada en Filología Francesa, enseña en una escuela primaria,  tiene dos hijos y reside en la entrañable ciudad de Soria, España, que fue cantada por Machado.  

“habrán cosas que no sepa porque yo  era muy niña”  María Luisa García

-¿Cómo se llaman y dónde nacieron tus padres?

José García Calvo y María Luisa Valentín Elvira. Mi papá nació en Guadalajara, España, en 1919; y en Argecilla, Guadalajara, mi mamá en 1929. Mi padre falleció en 1981.

-¿Cuántos hermanos tienes?

Somos cinco:  tres mujeres y dos hombres. Yo soy la tercera. Mi dos hermanos pequeños nacieron en Chimbote. Mi hermana mayor nació en Bellavista, Lima; mi segundo hermano en Jaén, y yo en San Jacinto en 1960.

-¡Tú eres sanjacinteña!

Sííí.

Cumpleaños de Lorraine Lindsay, de pie. Margarita, hermana de María Luisa, está justo delante de ella, mirando a la cámara. José García, hijo, está a su lado, solo se le ve la cabeza, pero no la cara 

De izq. a der. : Margarita (pelo oscuro), Jeanny (niña inglesa), un niño holandes, Lorraine Lindsay. Los niños de camisas a cuadros eran americanos. Foto tomada en el jardin de los Lindsay 

-¿Por qué viajaron al Peru?

Vinieron con un grupo de Acción Católica, para colaborar en unas campañas de vacunación como las que hacía la Cruz Roja, pero como misioneros seglares. Viajaron voluntariamente. Mi papá era médico en España.

-¿Qué hacía en San Jacinto?

Era jefe del Servicio de Asistencia Social de la Hacienda San Jacinto. Realizaba campañas de prevención en salud e higiene para los trabajadores. Incluso escribió una serie de artículos en la Revista del Valle de Nepeña titulado "Usos y costumbres universales". 

-Tu padre es recordaba con cariño, a pesar de su fama de estricto; dicen que regañaba a los trabajadores, pero con buena intención.

Sí, era muy estricto, pero también consigo mismo. Así era él.

-¿Cómo era la personalidad de tu padre?

Era un hombre muy inteligente, muy culto. Había leído muchísimo y se preocupaba por saber. Era muy generoso. En su consulta, muchas personas no pagaban la visita. No ejercía la medicina para hacerse rico sino como una manera de ayudar a otras personas.

Bendición de las casas de Barrionuevo. Fueron los padrinos José García Calvo y la  enfermera Mª Teresa Ulecia de la Plaza. El capellán, Pedro Angeles, es quien firmó la partida de bautismo de María Luisa.

-¿Ser médico fue su vocación primaria?

Sí. Le gustaba ser médico. Quiso hacer psiquiatría, pero problemas económicos de la familia lo impidieron.

-¿Cómo era en su papel de padre?

Muy estricto, nos adoraba, nos tenía muy vigilados, quizás en exceso, pero hablaba mucho con nosotros de diferentes cosas, salvo de la disciplina: eso era prerrogativa suya.

-¿Tenía su preferido?

Sí, yo era su preferida. El decía que yo le recordaba a su papá, quién murió cuando él era joven.

-Te parecías al abuelo física o sicológicamente?

Sicológicamente. Mi manera de ser, de encarar los problemas, de ver las cosas.

-Qué privilegios tenía la preferida? Podía romper la disciplina?

Las conversaciones con él eran más frecuentes y prolongadas que con el resto, pero la disciplina era sagrada. Eso no se lo saltaba nadie, precisamente por ser la mimada tenía menos libertad. Nos inculcó la idea de que éramos muy valiosos.

-¿Y tu madre?

Es una mujer dulce y con una paciencia infinita. Mi padre nos enseño a usar el cerebro y mi mamá, el corazón, ¿eso explica la situación? ¿Y, sabes?, a pesar de todo, de la falta de libertad en la casa,  somos cinco personas magníficas, no es porque sea mi familia, pero sí creo que somos un poco especiales.

-Háblanos algo más de tu madre.

Mi madre aportaba flexibilidad, dulzura, ya que sólo la disciplina habría sido insufrible, ella era confidente de ambas partes, se volvía cómplice de nuestras travesuras y las ocultaba o les quitaba importancia delante de papá.

-¿Han heredado esa estrictez?

Me parece que no.

-¿Ninguno?

Creo que la figura de mi mamá matizó mucho ese componente genético. Para mí es importante tener unas normas de conducta, pero no ser inflexible.

-¿Cómo se conocieron tus padres? ¿A qué edad se casaron?

Cuando se van a Perú, pero se conocieron de casualidad porque mi mamá no iba a viajar  esa vez, pero la madre de una chica se puso muy enferma, entonces llamaron a mi mamá para suplirla y ella aceptó.

-¿Se conocieron en el viaje?

En Vitoria, cuando el obispo los despidió, se conoció el grupo, entre ellos estaban mis papás, viajaron juntos. ¿Suena a película, verdad? Se casaron allí, en Perú, al poco de llegar en el año 1953.

-Entonces, ¿le pidió casarse en pleno viaje?

No, lo hizo cuando ya llevaban un tiempo en el Perú.

-¿Y cómo era Perú en ese tiempo?

Me contaron que había mucha pobreza, salvo en algunos lugares y algunas personas. No les gustó demasiado algunas figuras de la iglesia. Sé que no veían justo que los trabajadores estuvieran de mala manera mientras los curas vivían a todo lujo.

-¿En qué iglesia se casaron? Se casaron solos?

No, no lo sé, se lo preguntaré. Sí, ellos dos. Mi mamá con un vestido negro y un velo prestado. No tenían nada, mi mamá muchas veces me dice: "cuando me casé tenía unas sábanas, nada más".

-¿Has leído algunas novelas peruanas?

He leído a Vargas Llosa, ¿eso vale?, pero no de manera sistemática.

-En muchas se menciona al juez, al cura y al hacendado como el trío que explotaba al indio o al pobre.

Sí, pero mis papás no imaginaban eso de los curas, ellos iban con Acción Católica y creían que iban a ayudar. Lo cierto es que se fueron a vivir a una cabaña como el resto de trabajadores y no se igualaron con los curas, a pesar de que se los ofrecieron.

-¿Qué leíste de Vargas Llosa?

Pantaleón, me gustó mucho, pero otros libros de él me han gustado menos.

-¿Te reíste mucho?

Síí. No sé si lo has notado, pero soy muy bromista y me encanta reír.

-¿Viste la película?

No, la película no la ví, prefiero la literatura, creo que los matices de una buena novela se pierden en los filmes. Pero me encanta el cine, pero creo que cuando uno lee se organiza su propia película en la cabeza y cuando la ve en la pantalla siempre se echa en falta los detalles que más te llegaron que para cada persona son diferentes, por eso me gusta leer: éso lo heredé de mi papá a pesar de yo ser indisciplinada y eso le sorprendía de mí.

-Creí que tu padre leía sólo literatura médica...

Noo, leía de todo: novelas, filosofía, ensayos; pero poesía y teatro no; religión sí, le gustaba leer casi cualquier cosa.

-¿Cuánto tiempo estuvieron en Perú?

Mis papás, diez años; yo sólo tres.

-¿Aprendieron a quererlo?

Sí, ya ves, en principio iban por cinco años, pero les gustó y se quedaron más tiempo, mi mamá nos cuenta cosas a veces, pero lo hacía con mayor frecuencia cuando éramos más pequeños. Tenían amigos allí: dejaron personas queridas.

-¿Quiénes eran sus amigos?

Los Durand, por ejemplo, pero no sé de donde eran.

-¿Y la comida?

Pues de vez en cuando hacía cebiche y mazamorra.

-Existe una familia Durand en San Jacinto

Recuerdo a Marita. Mi hermana mayor y ella siguen en comunicación, se escriben y se mandan mails.

-¿Dijiste mazamorra morada?

Sí, pero aquí no hay maíz morado, mi mamá lo hacía con remolacha roja. 

-¿Qué estudiaste?

Estudié filología. 

-Fumas?

Fumaba mucho y tabaco muy fuerte. Casi dos paquetes de tabaco negro. Hace un tiempo dejé de fumar y gané unos kilos, ya no recaeré, ya decidí no fumar y no lo haré.

-¿Cómo lo superaste?

Un día decidí que ya no fumaba más y ya está: todo cuestión de la cabeza.

-¡Entonces eres una mujer de carácter fuerte, como el papá!

Tengo un buen cerebro.

-¿De quién aprendiste la adiccion?

Pues de mi esposo, mi papá también fumaba cuando estaba por allí, luego lo dejó.

-¿Dónde viven?

En Soria. La foto que están viendo fue tomada en el mes de mayo. Aquí está enterrado mi papá y su papá también.

-Eres una verdadera española...

Supongo que sí, pero no sé.

-Tantos años, te disculpamos.

También presumo de ser una chica muy dulce al haber nacido en una hacienda de caña de azúcar.

-¿Tu padre vivió sus últimos años en Soria?

No, en Zaragoza, pero él amaba esta tierra.

-Entonces, ¿por qué descansa en Soria?

En Soria pasó su infancia, estudió el bachillerato y fue muy feliz, y por eso pidió ser enterrado aquí, junto a su papá, mi abuelo, quién fue maestro aquí. Vivo en Soria, pero no por estar junto a su tumba; las cosas de la vida y de mi trabajo me trajeron hasta aquí.

-¿Ejerces?

Y ya llevo aquí, uyy, casi veinte años. Soy maestra de una escuela primaria, enseño música y francés.

-¿Cómo aprendiste francés?

En la escuela había aprendido francés y cuando hice magisterio lo hice por la especialidad de francés y luego estudié la carrera de filología francesa, pasé un trimestre en Francia, en un instituto. Me gusta, pero, cuando tenga ya los hijos más crecidos, estudiaré alemán y violín.

-Ahora que instrumento dominas?

Estudié piano en el conservatorio y en la escuela toco la guitarra y con los niños la flauta dulce. Lo paso muy bien en la escuela.

-¿Por qué se fueron de San Jacinto?

No sé, supongo que por el trabajo de mi papá nos fuimos a Chimbote. Aquí estuvimos dos años.

-Cuando salieron de San Jacinto, a qué lugares viajaron?

Nos fuimos a Chimbote y después a España, mi hermano pequeño, que era muy chiquitín, se puso muy enfermo con diarreas y mi papá también enfermó, entonces decidieron volver. Mi papá desarrollo una filariasis. Pero aquí hubo muchos problemas porque no había unidad de medicina tropical. Cuando se desesperaron de buscar, entonces pensaron que a pesar del tiempo trascurrido podía ser algo importado y comenzaron a investigar algo de origen tropical y asi dieron con la filaria, un parásito.

-¿Cuándo regresaron a España?

En septiembre del año 1963. Y no volvimos a salir fuera de España.

-Me hablaste de Ecuador

Mis padres, luego de llegar y trabajar en Bellavista, Lima, viajaron al Ecuador donde radicaron un tiempo. Al regresar al Perú, viajaron a San Jacinto, donde nací, y después a Chimbote, desde donde regresaron a España. 

-¿Alguno de tus hermanos es médico?

Mi hermano mayor es médico y se hizo psiquiatra, cumpliendo el sueño de mi papá, pero tuvo que ir a Bélgica a hacer allí su especialidad; mi hermano pequeño, que es abogado, está en Alemania trabajando en la Universidad de Gottinga con su esposa, que es química; yo anduve por Francia un trimestre; y mi hermana pequeña, que es licenciada en filología inglesa, estuvo un año por Londres. Ya ves, que familia más dispersa.

-¡Siguen gitaneando!

Síí, somos como los hijos de la perdiz, cada uno por su lado, creo que sí, eso. También la inclinación por ayudar a los otros: es algo que tenemos en la sangre, nos sale naturalmente porque lo hemos visto en casa tal como vimos que se come cada día,  ya que la solidaridad no es una palabra, sino una actitud en la vida y lo trasmitimos a nuestros hijos; mucho más que el de andar de un lado para otro y el de la lectura. 

-¿Cómo se llevan los hermanos entre sí?

Genialll.l


 

 

 

Margarita García V.(25.11.1958)

-¿Y con su madre?

Nos vemos poco porque estamos muy dispersos, pero la adoramos: es nuestro ídolo.

-¿Cuántos nietos tiene ella?

Espera que cuente: 11, tiene once nietos.

-¿Vendrán alguna vez a San Jacinto?

No sé, a mí sí me gustaría, pero es algo lejano, apenas guardo recuerdos. Sí, es dificil.

-¿Qué recuerdos guardas?

Pues sabores, olores y miedo de los temblores, recuerdo un par de éstos.

-En mayo de 1970 hubo un brutal terremoto y San Jacinto fue destruido.

Lo sé, desaparecieron muchos documentos, incluida mi partida de nacimiento; sé que fue terrible.

-¿Cómo descubriste nuestro sitio web?

Curioseando por la red, soy un espíritu inquieto, y pensé que sería interesante averiguar si habían fotos del lugar donde nací y ¡bingo! Escribí en el Google "san jacinto perú".

-¿Recuerdas alguna fruta del Perú?

Sí, el sabor del mango se vino conmigo y es de mis favoritos; la papaya también, pero menos y recuerdo el sabor de la caña de azúcar. Aquí donde estoy, no hay, pero sí de importación. Mangos sí hay, pero cuando volví a tomarlo, ya de mayor, recordé que ya lo conocía: fue como recuperar un recuerdo. Cielos, me hablas de hace 40 años, supongo que era ese punto de sabor a trementina o a resina.

-¿Hay caña de azúcar en el sur de España?

Sí, pero no aquí donde yo vivo ni se come como yo recuerdo.

-¿Qué es más grato, recuperar un recuerdo de una fruta o uno afectivo?

Ese sabor profundo, el que queda por debajo o por encima de lo más dulce, eso era así, pues uno lleva al otro, creo que yo también fui feliz allí.

-¿Otra fruta?

La fresa, sí, ese sabor, ese sí que es de allí y la caña de azúcar también que tiene esa textura un poco cortante en la lengua, sí, pero tan suave, tan dulce.

-¿De un año comías caña?

Debía ser una pequeña salvaje.

-¿Les hablas a tus hijos de San Jacinto?

No mucho, se extrañan que no haya nacido más cerca, es algo que sí les llama la atención. A la mayor le enseñé la página y las fotos, tiene 14 años, y muestra una apasionada indiferencia por todo lo que tiene que ver con sus papás.

-¿Qué sentiste cuando tu búsqueda tenía resultado en el Google?

Me puse muy feliz, encantada; bajé fotografías y me pareció maravilloso conocer mi pueblo, ¿me dáis permiso para que lo llame así?

-¿Escuchaste música sanjacinteña en http://www.spero.org.pe/audios.htm?

No, pero lo haré. 

-¿Cuál era la relación de tu padre con San Jacinto?

Creo que habían problemas. El tendía a ponerse más de parte de los trabajadores, pero por ser médico también estaba más cerca de los patronos, y las diferencias sociales eran muy grandes según nos contaba, creo que por esa razón no duraron mucho allí.

Jose Garcia es el primero de la izquierda, calvo y de traje oscuro. Gerald Lindsay habla con él. Más a la derecha esta Edward y Janice Llindsay. Los perros son de Kende, y sus nombres: Sindi y Cato. Gabor Kende en el centro, con traje claro y corbata oscura. Jose Garcia es el tercero de la izquierda, y el primero de la derecha, agachado, es Edward Lindsay. Cementerio de San Jacinto. Jose Garcia esta hacia el 
centro de la foto, es calvo y lleva traje oscuro, justo detras de una niña vestida de blanco.

-En ese tiempo la Hacienda había construido casas de ladrillos para los trabajadores y me cuentan que tu padre evaluaba a los trabajadores para escoger a los beneficiarios y que le preocupaba la higiene que era un grave problema en ese tiempo (y ahora también).

No lo sé, yo admiro mucho a mi padre, quizás desde fuera la imagen sea diferente, es cierto que era muy rígido, pero creo que obraba con justicia.

-¿Y el poeta Antonio Machado, los campos de Soria, los chopos y los olmos?

Sí, esto es precioso. Machado fue, aquí, profesor de francés en un instituto. Ay, los olmos se murieron toditos de grafiosis. Soria es una maravilla, y, si algún día vienes, verás que la poesía de Machado describe a la perfeccion ésto. Mi poema favorito es uno que se llama "A José María Palacios".

-Te escucho...

Palacio, buen amigo,  

¿está la primavera

vistiendo ya las ramas de los chopos...?

Jaja, no, soy muy mala declamando, no la recuerdo entera.

-¿Te conmueve profundamente Machado?

Tengo la cabeza como una grillera. Sí, me gusta, yo también soy flor trasplantada a estas altas mesetas castellanas; pero, no, no me conmueve, encuentro bella su poesía y acertado en sus descripciones; pero Miguel Hernández llega más a mi alma, es más sensible; creo que Machado era más racional, más cerebral.

-¿Si Machado hablara de la caña de azúcar, entonces sería mejor?

Si Machado hablara de la caña de azúcar la describiría en versos perfectamente medidos y sabrías qué es lo que dice; pero, por ejemplo, Pablo Neruda te haría saber del alma de la caña y en tus labios quedaría una gotita de su dulce interior. ¡Ups, qué dije! Sí, Machado era andaluz, Andalucía es una tierra alegre, llena de luz.

-En eso son idénticos: tú y él.

De risa, de flores.

-Del calor al frío.

Sí, y tenemos en común Soria. Soria es un paisaje duro, es una anciana llena de arrugas y de sabiduría, pero no es afectuosa.

-¿Y Andalucía se parece a la costa peruana?

Es brusca, supongo que sí, pero Andalucía es blanca y celeste y del color del oro y la canela, mientras Soria es verde oscuro y ceniza y parda.

-Seguramente que si conocieras la sierra peruana creerías que algo de Soria está también aquí.

Seguro que sí, me estás haciendo que quiera ir a ver mi tierra, a recordar mi pueblo.

- ¿No estás trabajando?

Estoy de vacaciones, la escuela comienza el día primero.

-¿Cómo está tu madre?

Ya regresó a su casa, a Zaragoza; está bien, cada vez más ancianita, pero está bien. Es una mujer admirable, gracias.

-Salúdala y dale un abrazo sanjacinteño.

Lo haré y le pediré que me envíe las fotos.

-Háblame de tu esposo.

Es soriano, un castellano serio, un poco como la tierra, y frío y duro pues es cazador.

-¡Son antónimos!!

Los opuestos se atraen, eso decía el profesor de física y yo siempre lo creí.

-¿Y lo haces reír?

Sí, lo hago reír. El es cazador y maestro en la misma escuela que yo.

-En eso se parecen.

Sí, en algo, pero yo no llevo barba, puedo enviar otra foto para que lo conozcan.

-¿Vió el website?

No, a él no le gusta mucho la PC.

-Es un castellano tradicional.

Así es, pero no demasiado.

-¿Y cuando se refiere a la PC le dice "ordenador"?

Sí, pero yo le digo ordenata, es una terminación de los jóvenes españoles para casi todo: al bocadillo se le dice "bocata", al traje de baño= bañador="bañata".

-Aquí en Spero hemos decidido que el olvido no podrá vencernos: los recordamos siempre.

Gracias y yo también aunque poquito, pero en mis documentos escribo "San Jacinto", cuando piden el lugar de nacimiento.

-Saluda a la gente sanjacinteña, pero diles algo original.

Muchas gracias. Desde lo más alto de España a lo más profundo de mi historia, un saludo y un abrazo, y gracias por darme la dulzura de la caña, gracias por darme la luz de ese oceáno, su ímpetu y su fuerza, muchas gracias San Jacinto por ser mi cuna, ¿así?

-Sí, gracias.

Ok, se me saltaron las lágrimas, soy un poco bobita. Hasta pronto.

 

Diario Digital de San Jacinto (c) 2001-2003


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